Entrar, leer, quedarse: una puerta de entrada a este blog

El 10 de marzo, La lectura, mi refugio cumplió siete años.

Empezó como un espacio donde guardar lecturas.
Con el tiempo, se fue transformando en algo más: un lugar donde volver, donde detenerse, donde compartir lo que los libros dejan cuando los cerramos.

A lo largo de los años, este espacio fue cambiando, acompañando también mis propias lecturas y recorridos.

Este blog no sigue un orden estricto ni busca abarcarlo todo.
Se organiza, más bien, como una casa con distintos espacios: hay notas de lectura, donde intento poner en palabras lo que una lectura me deja, y citas textuales, que funcionan como pequeñas pausas: fragmentos que quedan resonando.

También están los artículos de interés, donde comparto lecturas que encuentro en otros lugares, y nuevas formas en las que la lectura aparece, como los podcasts o los newsletters.

En este recorrido también tienen lugar los espacios donde los libros viven: bibliotecas, librerías y museos que visito y que forman parte de mi experiencia como lectora.

Y hay, además, una breve biografía, porque este refugio también está hecho desde un recorrido personal: el de quien lee, escribe y acompaña lecturas.

No es necesario recorrerlo de una sola manera.
Se puede entrar por una nota reciente, volver a una más antigua, quedarse en una cita o seguir un enlace hacia otra lectura.

Tal vez se trate de eso: de entrar, leer un poco, y quedarse el tiempo que cada quien necesite.

Después de siete años, este blog sigue siendo eso:
un refugio hecho de libros, palabras y recorridos posibles.

Gracias por estar del otro lado.


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